De conciencias y prejuicios

Jueves, 25 Octubre 2012 17:21
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Cuando uno lee las explicaciones que Javier Marías acaba de dar al rechazar el Premio Nacional de Narrativa que le ha concedido el Ministerio de Educación y Cultura de España percibe la luz de la admiración y la sombra de la duda. Porque resulta admirable que un autor renuncie a una distinción acompañada de veinte mil euros. Hace falta mucho amor propio para semejante decisión.

Sin embargo, al primer chispazo de asombro le siguen las sombras pues si el motivo es no ser señalado como favorecido por el poder político, ¿es menos penoso ser señalado como favorecido por el poder económico? ¿Tal vez sólo se debieran aceptar premios de ONG? Y si se rechaza un premio institucional por tener algo de sospechoso, ¿no se pone bajo sospecha a quienes lo recibieron y aceptaron? ¿Y por qué dejar que el juego llegue hasta la rueda de prensa donde se es rey del No? A veces la línea que separa la conciencia del prejuicio es difícil de distinguir.

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