Antes, el descubrimiento de una obra inédita de un fallecido autor de renombre era siempre algo excepcional, cuando no mágico. Un regalo del destino si se quiere. Hoy es plato de cada día. Un breve recuento ayuda a evaluar la prosaica situación. En los últimos tres años han aparecido inéditos de Virginia Woolf, Borges, Cortázar, James M. Cain, Juan Ramón Jiménez, Tolkien, Saramago, Carlos Fuentes y Cabrera Infante. Pero el campeón de las epifanías póstumas es el omnipresente Roberto Bolaño, quien desde su fallecimiento hace diez años lleva publicadas tres novelas, dos libros de cuentos y ensayos y uno de poesía. Los muertos no se cansan de escribir.
Tomen pues nota los escritores con bloqueos creativos: quizás sea el momento de dejarse de prejuicios y considerar seriamente la posibilidad de morirse de una vez, a ver si las musas se desencadenan. Los autores de lengua española tienen el plus de rendir homenaje al Cid…

