Anoche. Librería Barata, en Lisboa. Un debate sobre la crisis organizado por Attac con los economistas Jose Reis y Ana Narciso Costa. Medio centenar de personas que escuchan, preguntan, opinan. Uno de los muchos puntos perdidos en la enormidad del continente en los que se teje la red neuronal de la Europa que piensa y por eso se rebela.
Desde el poder, cada vez se oyen más voces que aprovechan la crisis para reclamar cambios y federalismo europeo. Voces de desgüazadores de derechos sociales y acumuladores de poder. Transferir hoy poder de las naciones, como se pretende en Grecia, a la Comisión Europea, cuyos miembros no son electos y que cuenta con escasos mecanismos de control, es un suicidio democrático. Los sacrificios sólo son aceptables a cambio de un nuevo contrato social: más democracia, más participación. Oyendo discutir a los ciudadanos, hay en ellos más compromiso y lucidez que en sus actuales gobernantes.

