Cada día

Cada día (781)

¡A por ellos!

Domingo, 09 Octubre 2011 01:41
Valora este artículo
(3 votos)

¿Pero hasta cuándo ese odio? Es difícil no peguntártelo. Los delegados del partido de la derecha española berreaban ante su candidato un unánime “¡A por ellos!” dirigido contra sus rivales de izquierda. Y no basta que si ganan después las elecciones ese grito no vaya a teñirse de sangre, como se teñía en otras épocas. Porque queda su eco. Un odio que reverbera en las paredes del tiempo y que no parece saciarse nunca.

No han bastado cinco siglos de imposición feroz del catolicismo a sangre y fuego. No ha bastado hacer y ganar una guerra civil, que dejó cientos de miles de muertos durante y después del conflicto. No es suficiente haber mandado al exilio a generaciones de españoles. Ni siquiera importa que su líder hable de concordia. Han bastado ocho años de pacífico gobierno de izquierdas para que su legítima discrepancia de ideas se convierta en triunfal rugido vengativo. España sigue siendo cosa suya y los demás sobramos.

Cuando un escritor muere

Sábado, 08 Octubre 2011 00:02
Valora este artículo
(8 votos)

El escritor español Félix Romeo ha muerto joven. Otra traición de la traidora Naturaleza. Un drama personal. Pero la muerte del escritor también es nuestra. Es una puerta cerrada tras la cual se pierden mundos que ya nunca conoceremos. Gracias a la literatura el universo se expande con más potencia que la generada en su Big Bang fundacional, porque deja de ser uno para volverse tantos. Universos paralelos donde cada uno puede ser al fin todos los “yo” que le habitan. Incluso aquéllos que ignoraba llevar dentro.

Cuando muere un escritor, perdemos una parte de lo mejor de nosotros mismos: esta inexplicable capacidad de ser más de lo que somos, de ir más allá de la primera frontera, la de la propia piel. Hay un panteón invisible escondido en la virtualidad de nuestro imaginario colectivo. Allí honramos a los dadores de sueños, mientras acá los mercaderes han invadido el templo de la literatura. Pronto será un culto secreto.

El silencio es una virtud transitoria

Viernes, 07 Octubre 2011 00:31
Valora este artículo
(9 votos)

El Nobel de Literatura tiene en ocasiones la virtud de hacer descubrir autores que muy pocos conocían. Hay prestigios consolidados en reductos de conocimiento que apenas hallan eco en el barullo del mundo. Es el caso del poeta sueco Tomas Tranströmer. Muchos apenas sabíamos de él hasta que ayer su nombre se hizo mediáticamente universal. Para los conocedores de la literatura nórdica es la consagración de la ola literaria que nos llega del frío. Para los demás, la ocasión de descubrir una literatura sutil que ha hecho del elogio del silencio su principal atributo.

“Me encuentro con huellas de pezuña de corzo en la nieve./ Lenguaje, pero no palabras”, escribe el poeta, que proclama su fascinación ante el poema que “crece, ocupa mi lugar”. Silencio frente a palabras, como una nota blanca en medio de una canción. Un necesario paréntesis. Para apreciar mejor la melodía, para que las palabras recobren algún día su sentido.