El partido de dios

Lunes, 24 Octubre 2011 04:12
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Que la Iglesia Católica se entrometa en la vida política española no es una novedad. Lo lleva haciendo desde la creación de la Inquisición española, con una concepción totalitaria que ha mandado a la hoguera, a la cárcel o al exilio a millones de españoles a lo largo de cinco siglos. Sólo durante la transición a la democracia adoptó una actitud tolerante que hoy parece haber olvidado.

Poniendo en práctica aquello de “¿cuál es el color del caballo blanco de Santiago?” pide ahora el voto para el PP por el hipócrita sistema de desaconsejar votar al resto. Algo que no sería inquietante si no se fundara en la idea de preconizar la imposición desde el Gobierno de su ideario en cuestiones sociales y morales no sólo a los católicos sino a toda la sociedad. Pero el progreso en España ha pasado históricamente por limitar la posición privilegiada de la Iglesia. Sin querer, ha dejado claro cuál es la única opción a la que no conviene votar.

Civilización

Domingo, 23 Octubre 2011 04:15
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De Chile a España, muchas de las protestas sociales contra los ajustes aprobados por los gobiernos con motivo de la crisis son en defensa de la educación pública. Prueba de que la enseñanza está en el corazón mismo de la sociedad moderna. Los derechos humanos surgieron de un movimiento, la Ilustración, que hizo de la pedagogía el gran arma del cambio social. Diderot y Rousseau pugnaron por universalizar el conocimiento, sacándolo del reducto de los privilegiados para llevarlo al pueblo, el nuevo sujeto de la Historia.

Ahora, la derecha proclama el sofisma de la necesidad de recortar derechos para preservar la existencia de esos mismos derechos que se recortan. Es la hipócrita propuesta de un mundo clasista que torna la democracia en cáscara hueca. En el fondo se trata de decidir qué tipo de civilización va a ser la nuestra tras la crisis: fundada en la desigualdad y los privilegios o en la universalidad de los derechos.

Libia: un balance

Sábado, 22 Octubre 2011 01:00
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El pasado mes de marzo, los presidentes Zapatero y Cameron, al pedir el apoyo de sus respectivos parlamentos a la intervención de la OTAN en Libia, afirmaban que “el objetivo no es derrocar a Gadafi” sino proteger a la población civil. Lo mismo que decía Obama. En abril, Cameron, Obama y Sarkozy decían que seguirían en Libia “hasta que Gadafi abandone” (¿se referían al poder o a este mundo?). Después,  Cameron y Sarkozy propugnaba “arrestar y juzgar a Gadafi” (¿pero el hecho de arrestarle no sería ya un derrocamiento?).

Visto que la OTAN no se ha bombardeado a sí misma para proteger a la población civil de Sirte de sus propios bombardeos, visto que  ha seguido atacando a los gadafistas cuando estaban acorralados y que, al final, Gadafi ha sido asesinado, se puede concluir que el objetivo de la OTAN era precisamente derrocar a Gadafi. Una prueba más de que los líderes mundiales tratan a sus ciudadanos como si fueran imbéciles.