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Si la capacidad del escritor de ser uno y muchos le permite nombrar la verdad a través de sus ficciones, difícilmente podrá hallarse un autor que exprese mejor esa potencialidad que Mario Vargas Llosa. Por eso resulta extraño que ese mismo gran buscador de la verdad del alma humana defienda en la prensa un dogmatismo liberal impermeable a la evidencia.

Tras años de cantar las virtudes del mercado, cuando éste arrastra al mundo a una crisis catastrófica, echa la culpa a los errores de Zapatero y añora el desarrollo económico del gobierno de… ¡Aznar! Como si aquel modelo no fuera precisamente el que está en crisis. Los escritores comunistas de los 50 achacaban las denuncias contra el estalinismo a la propaganda enemiga, los paladines de los mercados se empeñan hoy en demonizar a quienes se indignan. Una contradicción muy literaria: el Dr. Vargas nos deslumbra con su literatura y Mr. Llosa nos apena con su miopía política.

 

Tongo

Domingo, 06 Noviembre 2011 07:26
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En boxeo, a los combates amañados se les llama hacer tongo. No hay en ellos verdadera competencia. Son una pantomima cuyo resultado final está ya escrito. A las elecciones convocadas en España habría que llamarlas de la misma manera: tongo. Porque el resultado está predeterminado entre dos partidos y los diferentes candidatos concurren a una carrera en la que la que casi todos los participantes llevan cadenas anudadas a los tobillos, cuando no están directamente atados a un poste.

El sistema electoral español hace que la tercera fuerza en votos, Izquierda Unida, sea la sexta fuerza en número de parlamentarios y ni siquiera tenga grupo en las Cortes. Y a nadie se le cae la cara de vergüenza. Los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, están encantados y siguen repartiéndose el pastel electoral, con un sistema que discrimina a los ciudadanos en función de la opción política que votan. Llamar democracia a esto es un chiste.

¿Un poder sin control?

Sábado, 05 Noviembre 2011 04:48
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Cada vez que se plantea la necesidad de poner un límite al poder de los medios de comunicación,  la reacción de la prensa es hablar de atentado a la libertad de expresión. Sin embargo, el suyo es hoy un auténtico poder y la democracia se basa en la limitación y equilibrio de poderes.

Es peligroso que en una sociedad de la opinión pública donde las elecciones se han convertido en cheque en blanco para gobernar después a golpe de encuestas, los medios pretendan un poder sin control. Más aún si la información se usa para presionar a los políticos en función de los intereses de los grupos económicos a los que pertenecen. La primera independencia de un periódico ha de ser respecto de su propio Consejo de Administración, así que pocos son los medios a los que llamar independientes. Contra la libertad de expresión se atenta cuando se la usa como una excusa más del juego de intereses que va convirtiendo la democracia en una palabra hueca.