La hora de la e-lección

Sábado, 19 Noviembre 2011 05:10
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Faltan 24 horas para que comiencen las elecciones generales en España y los mercados financieros están lanzados al ataque contra la economía española. En política, las casualidades no existen, de modo que hay que preguntarse el porqué de este inoportuno ataque y a quién, oportunamente, beneficia.

Esta amenaza de rescate sólo puede responder al propósito de los mercaderes, que mueven el mercado de capitales, o sea, los capitalistas (llamemos de una vez a las cosas por su nombre), de imponer la llegada al gobierno de un cómplice que no tenga mala conciencia. El PSOE, tras el correctivo de las elecciones de mayo, pretende distanciarse de sus exigencias, así que su apuesta por el PP parece clara. Mañana hablan los ciudadanos y si no aprovechan su voto para dar al PP una e-lección (con e de lección ejemplar), privándole de mayoría absoluta, van a sacrificar democráticamente a la propia democracia en el ara de los mercados.

Escala de valores

Viernes, 18 Noviembre 2011 05:10
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Desde que el Tribunal Supremo anuló las condenas contra cuatro guardias civiles por las presuntas torturas a los dos etarras que colocaron la bomba del aeropuerto de Barajas en 2008 (la que puso fin a la tregua y mató a dos emigrantes que esperaban a sus familiares), el mundo pro ETA anda escandalizado.

Una prueba más de la doble moral de quienes han defendido tantos años el tiro en la nunca como argumento. Los jueces creen que los terroristas mienten. Con toda lógica.  El propio exlider de la banda, Txeroki, recomendaba a sus militantes en un documento interno hacer falsas denuncias de torturas si les detenían. Y en la escala de valores, mentir está muy por debajo de matar. Quien se cree autorizado a asesinar a alguien o a volar un edificio público, ¿puede tener credibilidad? La paradoja es que, con su uso de falsas denuncias y su impiedad, los propios etarras facilitan que si llegan a ser de verdad torturados, nadie les crea.

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En la contabilidad del Estado, el valor menos cotizado es la cultura. Cuando hay bonanza, museos, exposiciones, congresos y conciertos se convierten en testimonios del buen gusto, sensibilidad y altura de miras de los gobernantes. Todo ello aderezado de discursos que ponderan el valor de la cultura para hacer avanzar a los pueblos.

Pero cuando llega la crisis, es la partida de la cultura la primera que se sacrifica. Prueba de que los discursos de antaño sólo eran excusas, pues si no ¿cómo comprender que algo tan fundamental para el desarrollo de los pueblos se arroje por la borda a la primera de cambio? Esa hipócrita manipulación de la cultura tiene sus víctimas: la inteligencia colectiva, la posibilidad de soñar, la recompensa del placer estético en tiempos difíciles y buenas iniciativas, como el Festival Don Quijote de París, que se ven obligadas a sobrevivir luchando contra el viento adverso de las subvenciones.