Para vivir

Sábado, 03 Diciembre 2011 04:29
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Lo ha dicho el gran poeta Juan Gelman, al referirse a otro gran poeta, el reciente premio Cervantes, Nicanor Parra: “Borges vivía para escribir y Nicanor escribe para vivir”. Dos maneras igualmente legítimas de abordar la escritura, aunque en el fondo son la misma pues quien vive para escribir, sin escribir no tiene vida.

En la literatura late un ansia de vida que la convierte en el espacio mágico donde la existencia se libera de toda frontera y la soledad radical del individuo se disuelve en esas tantas otras vidas de papel que también pasan a formar parte de la propia. Se escribe y se lee (dos actos inseparables) por amor a la vida, incluso cuando se la maldice ­­con la pasión del desamor. Se escribe por ese necesario “amor para vivir”, que cantaba Pablo Milanés. Amor a un ser querido, amor también al conocimiento, a la belleza, a la duda, guía de las verdades concretas, esas que no se escriben con mayúscula y no hacen tanto daño.

Reivindicación vikinga

Viernes, 02 Diciembre 2011 05:23
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Dan ganas de hacerse ciudadano islandés. Los islandeses estuvieron a la cabeza del disparate financiero pero, cuando llegó la crisis, en vez de gastar el dinero de los contribuyentes en rescatar a quienes habían generado el caos, votaron rechazar el pago de la deuda, dejaron hundirse los bancos y los nacionalizaron. Ahora han detenido al consejero delegado de uno de ellos y van a llevarlo a juicio, como han hecho con el entonces primer ministro.

Islandia ha repartido los sacrificios entre toda la población, empresarios y políticos incluidos, y ha seguido metiendo dinero en los servicios sociales. La Historia les ha tratado de bárbaros, pero los vikingos crearon antes del año 1000 el primer parlamento de Europa. Quizá por eso hoy salen solidariamente de la crisis, mientras los herederos del imperio romano olvidamos lo mejor de nuestra cultura para quedarnos con su peor herencia: la corrupción y las desigualdades.

El problema de los malos ejemplos

Jueves, 01 Diciembre 2011 04:50
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Occidente presiona a Irán con sanciones porque teme que se haga con la bomba atómica. Israel amenaza con un ataque militar. Además del efecto rebote que pueda tener esa amenaza (¿hay que desarmarse cuando se puede ser bombardeado?), el gran problema es que Occidente ofrece malos ejemplos de lo que sucede cuando un país enemigo sigue sus directrices.

Irak se deshizo de sus armas de destrucción masiva y sin embargo fue invadido… ¡por tener esas armas! Gadafi se acercó a Occidente en la lucha contra el terrorismo y el fanatismo islámico y fue ejecutado por quienes Occidente apoyaba. Noriega actuó al servicio de CIA y terminó en prisión en EE.UU Mubarak se convirtió en el gran aliado de Israel y de EE.UU en el mundo árabe y Occidente apoyó su caída. No es fácil que Corea del Norte renuncie a la bomba o Irán a conseguirla con tales antecedentes. Lo malo del abrazo de Occidente es que suele ser como el del oso, que desgarra la espalda.