Cocodrilos

Lunes, 05 Diciembre 2011 04:38
Valora este artículo
(5 votos)

Sólo faltaba, para que la clase política italiana acabara de convertir el drama de Italia en tragicomedia bufa, que la ministra de Trabajo del nuevo gobierno de tecnócratas se echara a llorar al anunciar los recortes sociales que ella misma ha aprobado. Bueno, pues ayer ocurrió.

La supuesta muerte de las ideologías (o sea, la imposición de la ideología conservadora disfrazada de orden natural) ha dejado el campo libre a la gesticulación teatral. Ya no se pide justicia (quizá porque no se espera tenerla) sino disculpas. Se mata a civiles en bombardeos, se usa el dinero de todos en beneficio propio, se rebajan salarios o  deteriora la sanidad pública. Luego se explica que no había alternativa y se pide perdón, porque en estos tiempos hay que apiadarse de las víctimas, empezando por las que uno causa. ¿Por qué tendrán los cocodrilos mala prensa? Lloran tan sinceramente como muerden, ellos sólo son parte del orden natural.

Golpe de estado continental

Domingo, 04 Diciembre 2011 05:33
Valora este artículo
(3 votos)

Se habla de refundar Europa cuando en realidad se la desfonda. Se quita soberanía nacional para transferirla a quienes se pliegan a los mercados, abriendo un agujero negro que puede tragarse, en dos o tres años, lo que ha costado siglos construir: un orden social donde los ciudadanos no quedaran a merced absoluta de la codicia de los ricos, la intolerancia de los fanáticos y los abusos de los gobernantes.

Con prisas propias del timador que intenta que su víctima no vea que la está robando, se quiere imponer una Europa sin sueños y, peor aún, imponer los límites legales para que nunca vuelva a soñar. La crisis es la excusa para un autogolpe de estado encubierto, que se pretende dar simultáneamente en los 27 estados de la Unión Europea. Un golpe enmascarado hipócritamente por Merkel, Sarkozy y adláteres, quienes bien merecen aquel necio elogio de Sancho Pánza: “¡Oh, humilde con los soberbios y arrogante con los humildes!”.

Para vivir

Sábado, 03 Diciembre 2011 04:29
Valora este artículo
(5 votos)

Lo ha dicho el gran poeta Juan Gelman, al referirse a otro gran poeta, el reciente premio Cervantes, Nicanor Parra: “Borges vivía para escribir y Nicanor escribe para vivir”. Dos maneras igualmente legítimas de abordar la escritura, aunque en el fondo son la misma pues quien vive para escribir, sin escribir no tiene vida.

En la literatura late un ansia de vida que la convierte en el espacio mágico donde la existencia se libera de toda frontera y la soledad radical del individuo se disuelve en esas tantas otras vidas de papel que también pasan a formar parte de la propia. Se escribe y se lee (dos actos inseparables) por amor a la vida, incluso cuando se la maldice ­­con la pasión del desamor. Se escribe por ese necesario “amor para vivir”, que cantaba Pablo Milanés. Amor a un ser querido, amor también al conocimiento, a la belleza, a la duda, guía de las verdades concretas, esas que no se escriben con mayúscula y no hacen tanto daño.