Vergüenza ajena

Lunes, 17 Octubre 2011 05:02
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El problema con algunos de los presidentes y expresidentes de gobierno es que son como esos parientes que nos avergüenzan. Como ese tío autoritario cuyas opiniones oscilan entre la chulería y la infamia. Como esa prima tonta de remate de cuya boca nunca salió una palabra interesante. No nos gustan y si los encontráramos por primera vez en la calle jamás serían amigos nuestros, pero los soportamos porque son de la familia.

También estos líderes políticos son nuestros aunque uno no les haya votado. Hablan en nombre de todos.  Y son capaces de mentir sobre la autoría de un atentado, mofarse de quienes les critican o apoyar la creación de escudos de misiles. Y se nos sientan a la mesa en el telediario. Y sonríen satisfechos de sus atrevimientos. Decía John Huston en Chinatown: “los políticos, las putas y los edificios feos, si duran lo suficiente terminan por volverse respetables”. Será así, pero dan tanta vergüenza ajena...

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4 comentarios

  • Enlace al Comentario luis sepulveda Jueves, 03 Noviembre 2011 18:34 publicado por luis sepulveda

    La frase de Houston es simpática, y el guión de Chinatown es estupendo. Hasta aquí estoy de acuerdo. Lo que me tiene hasta los reverendos cojones es escuchar descalificaciones demagógicas metiendo en el mismo saco a TODOS los que participan en política y ocupan cargos para los que fueron elegidos o propuestos por partidos que tienen militantes, gentes interesadas en participar en política, aunque no sean dirigentes. Hay gentes que entienden que la política es el arte de lo posible, y que entre los muchos que se dedican a ella hay chorizos, ladrones e hijos de puta, pero esto no los lleva a la facilidad de descalificar a TODOS los políticos. La experiencia me ha demostrado siempre ( y esto es un dogma) que todo aquel o aquella que no tuvo jamás cojones u ovarios ( metafóricamente hablando) para participar en la contradictoria vida social de cualquier país, es decir de mojarse y participar en política, justifica su falta de valor mediante el truco más burdo y que sólo repiten ellos y los idiotas: decir en voz alta que TODOS, TODOS, TODOS los políticos son corruptos, ladrones y falaces. Esos mismos son los que no acuden a votar y entregan a la derecha la capacidad de decidir por ellos, y lo hacen con gusto. Por último, son los que lo critican todo y jamás proponen nada.

  • Enlace al Comentario Janet Núñez Lunes, 17 Octubre 2011 14:23 publicado por Janet Núñez

    Querido Fajardo: se nos olvida que lo que prima es el capital. Lo único que hace respetable a una persona a los ojos de las mayorías es el dinero.

    Se puede rebuznar, se puede ser un completo inepto, se puede ser un auténtico corrupto, se puede carecer de talento, se puede carecer de valores -esto abunda, es la principal crisis y de esa nadie habla o quizás el tema está excluido del debate por agotamiento, pero si has logrado amasar una fortuna (no importa cómo la consigas) te volverás una persona respetable.

    Como trabajando honradamente sé que nunca voy a hacer dinero, sigo intentando ganarme la lotería e intentando que por esta boca no salgan demasiadas estupideces.

    Me temo que voy a morir sin conseguir ninguna de esas cosas!

  • Enlace al Comentario Lauren Mendinueta Lunes, 17 Octubre 2011 12:08 publicado por Lauren Mendinueta

    En el caso colombiano se aplican perfecto las palabras de Huston. No hace falta que los políticos hablen mucho, basta con que duren lo suficiente en la vida pública (aunque aquí suficiente sea sinónimo de demasiado) para ganar respetabilidad. Yo completaría la sentencia de Huston así: políticos, putas, edificios feos y escritores...

  • Enlace al Comentario Ni Money ni Fiuchor Lunes, 17 Octubre 2011 09:16 publicado por Ni Money ni Fiuchor

    Siento discrepar con Houston. Creo que en un político el respeto es directamente proporcional a su silencio. A Aznar, que camina minuto a minuto hacia la iluminación y a la comunión con un ser superior (él mismo hecho espíritu), no le salva ni la caridad. Sobre todo cuando comparte con nosotros sus descubrimientos y hasta su dominio de idiomas. Con González, solo recordaré lo que dijo una de sus compañeras al oír su penúltima diatriba: "El abuelo Cebolleta".

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