Están locos estos romanos

Miércoles, 19 Noviembre 2014 16:04
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Esta semana, ante la insensatez del gobierno del PP, la fiscalía y las autoridades militares españolas a propósito de la consulta celebrada en Cataluña, resulta difícil no sentir ganas de repetir la frase de los habitantes de la aldea de Astérix ante los disparates de los soldados de Julio César: “Están locos estos romanos”.

No se trata de si la independencia tiene sentido o si hay que celebrar un auténtico referéndum en Cataluña. El asunto es que cuando la Generalitat se aviene a no celebrarlo y se organiza una consulta sin consecuencia legal alguna, la reacción del Estado es querer procesar a Mas mientras el Jefe del Estado Mayor del Ejército se dice preparado para intervenir en Cataluña “como el gobierno decida”. Represión de sable y birrete como respuesta al debate político. El independentismo catalán tiene en la derecha española su mejor aliado: a cualquiera le entran ganas de independizarse de semejante tropa.

*Link a la noticia de la querella promovida por gobierno y fiscalía: http://www.eldiario.es/politica/Apoyo-mayoritario-Torres-Dulce-interponga-querella_0_326167923.html

**Link a las declaraciones del Jefe del Estado Mayor del Ejército: http://www.eldiario.es/politica/JEME-Espana-referencia-situacion-Cataluna_0_325817845.html

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La arrogancia puede ser letal y la llegada del ébola a España lo prueba. Desde 1976, las multimillonarias industrias farmacéuticas han desdeñado como sujeto de investigación profunda a este virus cuyas tasas de mortandad son elevadísimas. Era un virus circunscrito a África y a poblaciones de extrema pobreza. No era buen negocio. Hoy sabemos que el negocio ruinoso ha sido ignorarlo, porque la Naturaleza no entiende de fronteras.

A esa primera arrogancia de considerar al opulento Occidente a salvo de un “virus de pobres” se ha unido, en España y en un cóctel explosivo, la arrogancia del gobierno del PP, que ha hecho de su mayoría absoluta patente de corso para recortar la sanidad pública, y la profunda incompetencia de una clase dirigente que navega entre la corrupción y la estulticia. Sólo eso explica la inmensa chapuza del traslado de enfermos en condiciones que, como se ha demostrado, ponen en riesgo a la población.

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Que el presidente del gobierno de España haya dicho, al retirar la propuesta de ley del aborto impulsada por los sectores antiabortistas de la derecha, que es “lo más sensato”, es una buena noticia para la democracia española. El aborto es un problema de salud pública, no un delito, y requiere respeto y apoyo a las mujeres, no políticas que las empujen hacia el aborto clandestino.

El discurso ultra-católico se ha estrellado contra la realidad del país, que no está para intolerancias clericales. La presión social ha probado que la participación activa de los ciudadanos puede hacer renacer una democracia moribunda. Y el que la cordura se haya impuesto en el PP, sea por cálculo electoral o por convicción, devuelve el protagonismo a sus sectores liberales tras años de fanatismo conservador. La guinda de la jugada es la dimisión del ministro Gallardón a quien Rajoy ha dejado ahorcarse políticamente con su propia cuerda.

*Link a la noticia de la retirada de la ley y la dimisión del ministro de Justicia: http://www.eldiario.es/sociedad/ministro-Alberto-Ruiz-Gallardon-comparece-retirada_0_306220059.html